

Así se llamará algún día el libro de relatos que escribo y recopilo desde hace años: El chico epiléptico y otros cuentos, en honor a Ray Loriga, porque últimamente escribe prosa breve estupenda. Ya lo era ese relato de amor adolescente a lo Salinger en Días aún más extraños, y lo es "Los oficiales", un cuento que devuelve a Loriga a lo más alto de nuestra narrativa.