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sábado, 21 de julio de 2012

GREC 2012


Crítica teatral abridged: Si haces el mongo desnudo en un escenario y aburres al público, tienes un problema, o de como "el gran teatro del mundo" no es lo que presenciamos los espectadores congregados ayer en el Lliure.

No tengo más que decir sobre la puesta en escena por parte de Calixto Bieito del auto sacramental de Calderón de la Barca. Harina de otro costal sería Viajes, con dramaturgia de José Sanchis Sinisterra y una puesta en escena que también apostaba por el riesgo pero cuyo uso de la multidisciplina no acababa de cuajar en un texto al que también se le encontraban algunas fisuras. Aun y ser una obra "menor" comparada con la de Calixto, ahí sí deberíamos extendernos con sus más y sus menos, pero hoy no me apetece argumentar.

miércoles, 13 de julio de 2011

BIENVENIDOS AL CIRCO... AMERICANO








Cuando lees la sinopsis del espectáculo te dan unas ganas tremendas de ver Call Me Maria: la Barcelona de los 50, el choque de culturas (el propietario del bar Manolo y unos marineros americanos estandartes del rock'n'roll) y la premisa circense para contar la historia prometen. Pero ahí queda: en una buena idea lanzada al vacío de un escenario. Falta dramaturgia, tensión dramática... Por faltar, falta incluso la explicación al título de la obra.

Al más puro estilo de las críticas de Fotogramas, lo mejor y lo peor: Lo mejor, la actitud del marinero de los diávolos; lo peor, que el payaso fuera, justamente, quien no hiciera gracia.

lunes, 4 de julio de 2011

LA HORMA DE MI ZAPATO


Este Grec me está reportando gratas sorpresas. No como otros años, que espectáculos como el de Peter Greenaway en el Teatre Grec me parecieron soporíferos. Si bien empecé este Festival Grec 2011 con mal pie (caí enferma y no pude ir a ver La flauta mágica por Peter Brook aún y tener entrada), he podido resarcirme al disfrutar de Luces de bohemia, de Valle-Inclán y dirigida por Oriol Broggi y I Am the Wind, de Jon Fosse y dirigida por Patrice Chéreau.

De la puesta en escena de Broggi me gustó cuán fiel se puede ser a un texto haciendo una propuesta de lo más moderna. Era casi redondo: hacerlo en la Biblioteca de Catalunya, haber llenado de arena el suelo, la luz que simulaba las farolas callejeras y la penumbra, las canciones, el tono y los actores.




Pero I Am the Wind casi me hizo llorar. Tiene uno de esos principios potentes que te atrapan y en los que ya sabes que la obra no te va a soltar. Quise llorar porque, siendo espectadora en ese momento en el Teatre Lliure, pensé que sólo por momentos así, por presenciar el trabajo de esos actores, por escuchar ese texto tan bien recogido en la propuesta ofrecida por Chéreau, vivir es un privilegio. I Am the Wind es el tipo de obra que me hubiera gustado escribir. La dirección de Chéreau, el tipo de puesta en escena que me hubiera gustado para mi trabajo.











A veces, uno va al teatro y, al salir, la vida le parece un milagro.