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sábado, 14 de agosto de 2010

LARSSON 2

Me enganché tanto este mediodía a Salander que, como este fin de semana lo reservé para mí, bajé al videoclub a buscar las dos siguientes partes de la triología. ¿Por qué triunfa Millenium? Dicen que, efectivamente, es Salander la que se lleva el pato al agua, que todos los lectores (todos los espectadores) la adoran. Es la fragilidad que transmite envuelta en esa apariencia tan dura, ese "yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así" que proclama su actitud... Eso la equipara a todos los personajes que triunfan: desde el Sawyer de Lost hasta cualquiera de los vampiros que pueblan los romances paranormales literarios tan en boga. Cassandra Clare, autora de la divertida saga de Cazadores de sombras (soon a movie to be) decía, al ser preguntada sobre la diferencia entre literatura juvenil y adulta, que a los adultos les preocupa más la trama y a los jóvenes, los personajes, y que por eso, si construyes buenos personajes con los que el lector se identifique, podrás seguir escribiendo historias sobre ellos. Bueno, pues Larsson, escribiendo para adultos, se ha procurado unos personajes que el lector no quiere abandonar, de ahí su éxito literario. (Desmonta, pues, la teoría de Clare.)
Sí, todos seguimos leyendo porque queremos ver cómo, al final, Salander es feliz.

(There is more to Salander than a daring attitude and a sort of goth-punk appearance. That is why we love her and care about her. No doubt she has made Larsson a bestseller.)

LARSSON


Los hombres que no amaban a las mujeres (no el título, sino lo que significa esa frase), hacen llorar.
Lo que sufre Lisbeth Salander hace llorar.
La violencia me duele. Siempre. Ante la violencia vengadora, como la de Lisbeth con su tutor o la del personaje de Patricia Arquette en Amor a quemarropa cuando daba su merecido a sus agresores, la gente aplaude en los cines y uno piensa en el ojo por ojo, pero sigue doliendo. Porque hay dos posiciones encontradas que lidian: la de la propia Lisbeth, que afirma que el malo "tuvo la misma oportunidad que todos. Uno elige quién quiere ser", y la de Blomkvist, que dice: "Yo nunca hubiera hecho eso, pero entiendo por qué lo has hecho".

Cuando leí el libro de Larsson, si bien no es el tipo de novela de la que disfruto, entendí que fuera un besteller. Tanto la lectura del libro como el visionado de la película, de extensión nada reducida, pasan como una exhalación. La película es una buena versión cinematográfica pese a que, como siempre, se deban eliminar muchos detalles de la trama original. Uno de ellos, los escarceos amorosos del protagonista con su amiga y codirectora de Millenium y con una de las familiares del hombre que le contrata. Así, en el film, si bien la relación entre ambos protagonistas sigue siendo complicada por los issues de Salander, la relación es algo más romántica, ya que deja entrever que Blomkvist quiere realmente establecer algo con la chica.